La Historia

La familia Carletti fue admitida a los primeros honores de Montepulciano en el 1699 con messer Francesco Xaverio. El hijo de Francesco Xaverio, Mariotto Carletti, fue decorado con el título personal de Conde palaciego por el Pontífice Clemente XII con Breve del 11 de Diciembre de 1733 y consiguió la inscripción suya y de su familia en el Libro de Oro de los aristócratas de Montepulciano por decreto del 18 de Enero de 1762.

El Arma del escudo nobiliario es de azul con una faja de oro acompañada encima por una estrella de seis rayos de oro y en punta por una media luna montante de plata. La morada es Montepulciano.

Sin embargo el personaje más famoso de la familia Carletti fue ciertamente el Conde Francesco Saverio que, al final del Setecientos, trató y suscribió con el Directorio francés un pacto de neutralidad y amistad entre el Gran Ducado de Toscana y Francia. Amante de la vida, arribista, vividor siempre en busca de amistades importantes como aquella con la Condesa de Albany o dispensador de favores como con el amigo Vittorio Alfieri. Conoció gran fama y…repentina caída, la fuga y la pérdida de gran parte de los haberes por haber osado demasiado en la compleja mesa de juego de la política europea del final del 1700. Una historia que, por muchos versos, casi es una parábola, pero real, de las alternas vicisitudes humanas…y muy italianas!

Al final de la segunda mitad del Ochocientos, precisamente el 10 de Septiembre de 1888, el palacio pasa a la familia Nerazzini, después de la boda entre Cesare Nerazzini y Egle. Aquí mismo, vive la última parte de su vida Cesare Nerazzini, increíble figura de médico y diplomático que, casi un siglo después del Carletti, trató por Italia con el Negus después de la muy sangrienta y dramática batalla de Adua en la que los etíopes habían derrotado a los italianos.

En cierto sentido el Nerazzini representa en pleno otro y diferente estilema del carácter y del ánimo italiano. Fino estudioso, ávido de viajes, encuentros y conocimiento de mares y tierras lejanas que lo convierten sin duda en el mayor experto italiano, en aquella época, de la cultura africana y lo llevan a terminar su carrera como cónsul de Italia en Shangai. Un personaje bastante complejo: ciertamente amante del hombre en cuanto médico (promueve de hecho la primera tentativa de hacer nacer un tipo de sistema sanitario en las áreas de interés italiano) al mismo tiempo vive todas las contradicciones y los horrores del período colonialista aunque es uno de los pocos de la época en poseer más puntos de mirada con los que mirarse alrededor y juzgar los acontecimientos.

En los años Treinta del 1900 el edificio es desmembrado y la planta noble se convierte en despacho: primero del Consorcio de Saneamiento del Val di Chiana (uno de los saneamientos más complejos del territorio italiano con una historia y testimonios fascinadores qué van desde los etruscos pasando por los proyectos del mismísimo Leonardo Da Vinci hasta las grandes obras del Setecientos y Ochocientos), luego sede histórica del Partido Comunista italiano de Montepulciano.

En 2008 empiezan las obras de manutención y restauración de la planta noble y son descubiertos, en todas las que serán sus habitaciones, frescos imputables al Pozzo (que ha trabajado mucho en Montepulciano y en las inmediatas vecindades) y a sus colaboradores, que por muchas décadas fueron escondidos por pesados contratechos y de los que, incluso, se había perdido memoria. Son restaurados el salón dieciochesco, uno de los poquísimos ejemplos de estas dimensiones (10 mt x 8 mt x 6,2 mt de altura), completamente pintado y frescado y todas las habitaciones con procesos y materiales respetuosos de la historia y de la tradición local.